jueves, 14 de junio de 2012

San Cristóbal Historia colonial 'Negritos' de Huánuco


Estamos ad portas de vivir un año más de la difusión folklórica de los "Negritos", por lo que sintetizamos en estas líneas su historia y origen. Sabemos que en 1542 se realiza la reubicación y reedificación de la actual ciudad por los españoles, así como la construcción del Primer Templo Católico denominado San Cristóbal, ubicado actualmente en el Barrio de Calicanto. En 1543 se registra la aparición de los primeros negros en la Ciudad de los Caballeros de León de Huanuco, que eran empleados en las Haciendas. La Hacienda de Andabamba se encuentra a unos kilómetros de la ciudad. Ahí se gesta en 1868 aproximadamente el mestizaje folklórico de la danza de los Negritos, y en 1890 se crea en la ciudad urbana la Primera Cuadrilla de Negritos Niño Jesús del Primer Templo de Huánuco 'San Cristóbal' 1º de Enero, cuadrilla que es integrada por gente mestiza que venía promoviendo con fervor católico la protesta del mestizaje afroandino. Desde 1890 hasta 1942 la única cuadrilla de negritos que exponía la costumbre folklórica colonialista afroandina era la del Primer Templo de San Cristóbal, que desde el 31 de diciembre de cada fin de año y hasta el 3 de enero del año siguiente daba el colorido y la alegría a propios y a extraños, y que al son de la banda con sus danzas galantes y las mudanzas exponían mensajes de admiración. Se realizaba con ello la adoración al Niño Jesús, traído desde España y que es venerado cada año con amor y recuerdo ancestral hasta hoy. Desde entonces se convierte en la única y auténtica Cuadrilla de Negritos de Huánuco, con costumbres e identidad propias desde la Colonia. En 1931, cuentan nuestros mayores, de la Cuadrilla del Primer Templo "San Cristóbal" nacen otras Cuadrillas en los Barrios de La Alameda-Huallayco, y en 1932 la Cuadrilla de "Chacón". Luego aparecería la cuadrilla de "Miguel Guerra". En 1942 la Cuadrilla costumbrista y tradicional desaparecería por un periodo de 35 años hasta el año de 1977, pero luego hace su reaparición ante la iniciativa del señor Héctor Hermias Incháustegui Salgado, el forjador del renacer histórico de la cuadrilla de "San Cristóbal". En esa ocasión sus integrantes eran de los barrios de San Cristóbal, de Calicanto, de Llicua, de Huallayco y del Barrio de Bolívar. Posteriormente de esta misma cuadrilla nacerían las cuadrillas de San Francisco, Cruz Verde, La Catedral, etc., que cultivan con alegría y entusiasmo nuestra tradición costumbrista de los "Negritos de Huánuco". La Primera Cuadrilla de Negritos Niño Jesús del Primer Templo de Huánuco "San Cristóbal" 1º de Enero fue la única institución folklórica que, acompañada de una banda de músicos de 10 integrantes y dirigida por el Profesor Arturo Caldas, traspuso las fronteras de nuestra patria, al ser invitada en junio del 2001 por el Viceministro de Cultura de Venezuela, a través del Instituto Nacional de Cultura-Huánuco, para participar en el II Encuentro para la Promoción y Difusión del Patrimonio Folklórico de los Países Andinos, que se desarrolló del 4 al 10 de noviembre del 2001. En dicho encuentro también estuvieron presentes Bolivia, Colombia, Ecuador y Venezuela. Los representantes del Perú fueron reconocidos por el país anfitrión por sus triunfantes participaciones. A su retorno se hicieron merecedores a la Medalla del Arte y la Cultura del INC-HUANUCO, entregada en la sala de sesiones del Concejo Provincial de Huánuco en ceremonia pública. La destacada cuadrilla a la fecha viene difundiendo la auténtica y real vestimenta de los originales "Negritos de Huánuco" sin perder la elegancia y la tradición costumbrista de la Colonia. Desde el 25 de diciembre hasta mediados de enero recorrerá las principales calles de Huánuco, junto a otras cuadrillas que derrochan elegancia y color en sus vestimentas, al compás de sonoras bandas de músicos con danzas que deleitan a los visitantes, como lo hacen cada año en casi toda nuestra Región Huánuco.
(*) Miembro del Centro de Estudios Históricos Militares del Perú.


Por PASCUAL E. ALEJO RETTIZ 

 



domingo, 10 de junio de 2012

El Perú de los 60, según la CIA


Se ha venido difundiendo una visión de la historia peruana según la cual la revolución militar de Juan Velasco Alvarado de 1968 fue un fenómeno exótico, inexplicable, que vino a interrumpir el recto camino del Perú hacia el progreso. ¿Es eso cierto?
No lo era para la CIA, que desde comienzos de la década del 60 mostraba una viva preocupación por el potencial revolucionario que, según ellos, portaba la situación peruana. Revisando los materiales desclasificados de la agencia de inteligencia norteamericana llama la atención la precisión de algunos de sus diagnósticos, que contrastan con la miope visión de la mayoría de los políticos peruanos de entonces.
El 1º/5/63 se realizó en Washington una reunión de la comunidad de la inteligencia norteamericana, el estado mayor conjunto y la CIA, para evaluar la situación peruana. La mayor preocupación era que pudiera llegar al poder un gobierno radical en el Perú, como había sucedido en Cuba en 1959. Se discutió según un diagnóstico preparado por la CIA (Case Number: EO-1993-00006. Release Decision: RIFPUB. “Political Prospects in Peru”, 5/1/63).
El diagnóstico de la CIA partía señalando que en el Perú no existía una efectiva unidad nacional, “entendida como un lenguaje y una cultura común”. Según el protocolo de la reunión, el Perú estaba dirigido por una oligarquía, principalmente blanca, que habitaba en Lima y el área costera, que ejercía el poder respaldada por las FFAA y por la Iglesia. Más de la mitad de los 11 millones de habitantes eran indios analfabetos, pauperizados, que hablaban sus propias lenguas y vivían en una economía de subsistencia bajo un sistema de dominio semifeudal, apartados de la sociedad moderna. La mayoría de los mestizos, que constituían aproximadamente la tercera parte de la población, no vivían mucho mejor que los indios, aunque formaban parte de la gran fuerza de trabajo urbana.
La presencia de la cordillera de los Andes hacía muy difícil el transporte y las comunicaciones. El sector moderno de la economía estaba confinado a la costa, donde se concentraba alrededor del 30% de la población, la agricultura comercial, la producción petrolera, manufacturera y el comercio, y se producía más de la mitad del Producto Bruto Interno. La sierra representaba el 27% del total del territorio, pero albergaba al 55% de la población nacional. Proveía de minerales y algunos productos agrícolas, pero más de cinco millones de indígenas vivían en “condiciones primitivas”, al margen de la economía monetaria. La selva estaba completamente aislada del resto del país.
La situación macroeconómica era buena; se creía que la tasa de crecimiento del 4 o 5% anual de las dos décadas anteriores se incrementaría a 5.5%. Era improbable, sin embargo, que el progreso económico fuera compartido. El ingreso per cápita en la sierra era semejante al de la estancada Bolivia y la pobreza en la selva podría compararse con la de Haití. En la costa el ingreso era semejante al promedio de América Latina, pero había grandes disparidades de riqueza y bienestar: “En Lima y otras ciudades el consumo ostentoso coexiste con la pobreza más abyecta”.
Los gobiernos peruanos, concluía el documento, no habían estado dispuestos a hacer los sacrificios necesarios ni a afrontar los riesgos para producir los profundos cambios sociales y económicos que requería el país. La estabilidad política del Perú dependería decisivamente de la habilidad y la decisión del gobierno para responder a las demandas populares de bienestar económico y seguridad. “Esta situación –concluía el cónclave de la inteligencia norteamericana– augura una desintegración de la estructura social y económica peruana. A menos que las fuerzas moderadas logren realizar un cambio ordenado probablemente los liderazgos radicales conseguirán la oportunidad para ensayar sus métodos” (National Intelligence Estimate. NIE 97-63. Washington, May 1, 1963. CIA Files, Job 79-R01012A, ODDI Registry. Secret). Dos años después estallaron las guerrillas del MIR y el ELN y el 68 Velasco Alvarado tomó el poder.
Medio siglo después, ciertas cosas no cambian.
www.nelsonmanrique.com