jueves, 3 de mayo de 2007

LA CAMPAÑA NAVAL DEMOSTRO QUE LA ESCUADRA QUE MERECIA TRUINFAR ERA LA PERUANA

Pero ante la desidia de los gobernantes se impuso la superioridad material de Chile

Los peruanos somos gente decente, que por ancestro practicamos las virtudes. Somos dignos, educados, valientes y generosos. Descendemos de dos pueblos imperiales con las culturas más avanzadas en sus mundos. Somos un pueblo con historia y nuestras civilizaciones aún asombran al mundo.
Nuestros antepasados fueron capaces de generar esa conocida frase ¡VALE UN PERÚ! Somos de estirpe sana y, como tales, siempre confiados, nunca nos cuidamos -antes ni tampoco ahora- de unos vecinos que tienen un complejo desde antes de la época del pobre Almagro.

Caupolicán respetaba a los incas. Los españoles de allá nos odiaban... Han vivido envidiando y soñando tener lo nuestro; por eso se afanan por decir que el pisco, la chirimoya, el suspiro limeño, el cebiche, etc., son chilenos. Quieren tener productos con nombres como "Machu Picchu" y "Nasca". Ahora tienen un "Pisco Queirolo". ¡Qué tal complejo! Un buen día van a salir con que "Santa Rosa de Lima" es chilena... Total, ponen un puntito en sus mapas y lo llaman "Lima".
Olvidando que nuestros vecinos nos llaman "enemigo" y nos odian, a pesar de todas las chilenadas que nos han hecho, increíblemente tenemos "prochilenos" en el Perú. La "quinta columna chilena" funciona muy bien. Descontando que hay gente decente entre los chilenos, hay algunos a los que es preciso responder. No es solamente su ancestral odio, sino también están sus traiciones y dobleces.
Pedían auxilio
No olvidemos que cuando están asustados, piden apoyo. En 1866 no se atrevieron a enfrentar a la escuadra española y nos pidieron auxilio. Los defendimos en Abtao con nuestros buques contra la misma escuadra a la que los peruanos vencimos solos en el Callao aquel glorioso 2 de mayo de 1866. Ahora nos amenazan, pero no se atreven, a pesar de todo el armamento moderno que tienen, y piden apoyo a Ecuador. También deben saber los peruanos que al mismo tiempo que en Lima nos pedían auxilio en 1866, en esos mismos días estaban ofreciendo, en La Paz, apoyo militar a Bolivia para que nos invadan y ocupen nuestro litoral sur.
Creo que es necesario conocer bien a quienes nos amenazan. Me propongo demostrar a algunos peruanos que aún dudan y a los que nada saben-
que aquella guerra no nos la ganó un pueblo mejor, fuimos nosotros los que la perdimos por no tener con qué enfrentar el indiscutible poder de unas armas modernas y la ayuda efectiva del imperio Inglés. Esa guerra la teníamos perdida antes de empezar, por la desidia de los gobernantes. No teníamos Marina ni Ejército, que habían sido licenciados en 1872. Los peruanos de hoy, salvo casos muy raros, hemos tomado consciencia. Nunca más volverá a suceder...
El 5 de abril recordamos el inicio de la Guerra del Guano y el Salitre que nos hizo Chile con perversidad, a pesar de que solamente 13 años antes, en 1866, el Perú los había defendido. En 13 años nuestros vecinos pasaron... ¡de protegidos a invasores!
Los chilenos nos declararon la guerra el 5 de abril de 1879, pero el día 2 habían ordenado zarpar a su escuadra para amanecer en el Callao el día 5 y así sorprendernos.
El almirante chileno no vino al Callao "por miedo a los cañones del puerto". Para estar seguro y tranquilo se dirigió a bloquear el indefenso puerto de Iquique, desde donde -durante 40 días- hostilizó y destruyó perversamente instalaciones en los puertos peruanos del sur.
Ataque por sorpresa
Veamos lo que dicen los documentos chilenos:
- El "Diario de la Guerra del Pacífico", una página que publicaba El Mercurio en el año del centenario, en su edición del 2 de abril de 1979, cita un cable del ministro de Guerra chileno de fecha 2 de abril de 1879, en el que, ordenando a Williams iniciar la guerra, decía: "Declaración de guerra al Perú. Godoy y Lavalle se retiran mañana. Procedan como en campaña. Godoy me dice: situación escuadra en el Callao, la acostumbrada (léase: buques desarmados). Atacarla por sorpresa al amanecer el día sería más seguro pero preferible atacarla fuera del alcance de baterías. Firmado A. Fierro".
Godoy era el ministro plenipotenciario de Chile en Lima y el que insistía apurando el ataque por sorpresa antes de que los buques peruanos fueran reparados.
- El historiador chileno Francisco A. Encina, en su "Resumen", dice: "Por las informaciones de Godoy y otras fuentes se sabía que la escuadra peruana estaba en astillero. Las baterías se hallaban en su mayor parte desmontadas o descompuestas y sin servidores... Sotomayor (ministro de Guerra en campaña) llevaba el encargo de informar a Williams... pero el susceptible almirante... bloquearía Iquique sin necesidad de exponer a los acorazados a ser blanco de alguno de los cañones Blackeley o Armstrong del Callao que ya podrían estar montados".
No olvidemos que esos cañones disparaban bolas de hierro que rebotaban en la coraza de 9 pulgadas de los acorazados chilenos. Godoy no había avisado que estuvieran montados, pero... ¡si no hay hombres, no hay hombres! Me he propuesto descorrer la cortina que cubre las verdades sobre la falsa altanería de algunos chilenos. Ya es tiempo de que hablemos el mismo lenguaje. Los peruanos estamos listos para tratar.
Poder combatiente relativo
Para disimular la incompetencia de sus oficiales durante la Campaña Naval de la Guerra del Guano y el Salitre, los chilenos dicen sin sonrojarse- que la Marina peruana era superior. Bueno... los marinos peruanos eran superiores, eso ni dudarlo. Eran más profesionales, más guerreros, más osados y, además..., caballerosos y generosos.
Debemos puntualizar que cuando nuestra escuadra estuvo en condiciones de salir a operaciones 40 días después de la declaratoria de guerra-, solamente teníamos 2 cañones de 300 libras del Huáscar, esos cañones anticuados que se cargaban por la boca como los arcabuces de Pizarro, que disparaban también balas-bolas de hierro que rebotaban en la coraza de los blindados chilenos. Estos cañones estaban montados en una torre que demoraba 15 minutos para hacer un giro, operada por 16 hombres sin entrenamiento.
En cambio, la escuadra chilena tenía 12 cañones de 300 libras 6 en cada blindado- modernos, se cargaban por cierre de culata como los actuales y, por lo tanto, muy rápidos. Además, disparaban proyectiles perforantes de ojiva, que penetraban el débil casco del Huáscar y explotaban dentro, causando terribles destrozos.
Mientras nuestro buque más moderno, el Huáscar, tenía 15 años de vida, desplazaba 1,300 toneladas, tenía una coraza de 4 pulgadas, una potencia de máquinas de 1,200 caballos con una sola hélice, los acorazados chilenos tenían 4 y 5 años de antigüedad –eran de lo más moderno de la época- con una coraza de 9 pulgadas de espesor, desplazaban 3,560 toneladas, con una potencia de máquinas de 2,920 caballos y 2 hélices. Es decir, disponían de 6 veces el número de cañones de los más modernos y de gran potencia, sus buques tenían el doble de blindaje, el triple de potencia de máquinas y el triple de desplazamiento. Era muy fácil maniobrarlos porque tenían 2 hélices con semejante potencia.
En el caso de los buques de madera, igualmente, la diferencia era abismal. Mientras nuestra única antigua corbeta y la única cañonera –juntas- tenían 14 cañones de 70 libras y ni uno solo de 150 libras, las 3 corbetas y 4 cañoneras chilenas –todas modernas- tenían 14 cañones de 150 libras, del doble de alcance que los de 70 libras; además, 34 cañones de 70 libras y 9 de 40 libras. Con toda esta realidad nuestros vecinos dicen que la Marina peruana era superior.
Además, dicen que "dos países más poderosos" los atacaron... Así le mienten a su pueblo. Por eso es que algunos chilenos que no conocen su historia nada edificante viven orgullosos de haber ganado la guerra, pero no saben cómo y quiénes la ganaron...
Sus propios escritos
En cumplimiento de la tarea que me he impuesto, de desmentir a los chilenos con sus propios documentos, le presento, estimado lector, algunos ejemplos de lo que dice la historia escrita por chilenos y por neutrales:
- En las órdenes enviadas al jefe de la escuadra chilena se le decía: "Estando decidido el Supremo Gobierno a hostilizar por todos los medios posibles a la escuadra peruana aprovechando la indisputable superioridad que se tiene sobre ella, V.S. procederá a realizar este propósito persiguiendo a los buques enemigos...". Este no es el único caso. Va usted a ver, amigo lector, que con mucha frecuencia el ministro civil le recuerda a su almirante que tiene una escuadra de "indisputable superioridad".
- El Mercurio del 8 de agosto de 1979 recuerda que el almirante Juan Williams Revolledo, refiriéndose a las correrías del Huáscar: "Todos están mortificados con sus repentinas incursiones a nuestros mares, teniendo como tenemos, una superioridad marítima incontestable".
- El historiador chileno Vicuña Mackenna dice: "Llevamos nosotros la ventaja a los peruanos de un largo tiempo de aprestos... lista la escuadra desde noviembre de 1878 y cuando el Huáscar estaba desarmado, la Independencia con sus calderas en la playa...".
- El historiador inglés Markham escribe: "Durante los seis años anteriores a la guerra, Chile había ido, secreta pero activamente, acrecentando y robusteciendo su Marina y al romper relaciones... ésta era formidable". Esta es una opinión neutral. Veamos otra, también de un neutral:
- El historiador venezolano Jacinto López afirma: "La victoria en el mar sería de Chile, porque Chile estaba preparado para la guerra en el mar y Perú no lo estaba en absoluto... Es claro que si el Perú no hubiera estado enteramente desapercibido y sin preparación alguna en absoluto para la guerra, Chile jamás hubiera declarado la guerra. La guerra naval demostró que la escuadra que merecía triunfar era la peruana... en tanto que la escuadra chilena demostró que su triunfo no sería, como no lo fue en efecto, sino el resultado inevitable de su superioridad material, que se habría impuesto y se impuso, a pesar de la torpeza, la incompetencia, la pusilanimidad...".
Es claro -digo yo- que esta situación nunca más se repetirá.
Los peruanos ahora estamos listos para tratar tranquilamente y sin sobresaltos empleando el mismo lenguaje:

"A la razón, con razones. A la fuerza... ¡con más fuerza!".